A Place of Grace

Thought of the Week

    by Susan

    23 de octubre de 2017

(Nota: Un Lugar de Gracia se publica semanalmente)

 

Cielo e Infierno

Algunos se preguntan, cómo lucen el Cielo y el Infierno. En lo personal, antes de convertirme al cristianismo, yo no creía que estos dos lugares existieran. Y recuerdo, que para ese tiempo, vi en la en la televisión, una historia que se trataba del infierno y a pesar que no estaba segura de que tal lugar existiera, me entró la convicción de que en lo personal, no me gustaría ir a un lugar como ese.

Me he encontrado una alegoría que nos da una leve idea de cómo lucen ambos lugares. Digo una leve idea porque la descripción verdadera es inimaginable para ambos. Quizás habrán algunos de mis lectores que no crean lo que la Biblia dice, pero quiere testificarles que este libro es verdadero desde el primer libro hasta el último. Su Palabra dice que en ese lugar la persona estará separada de Dios por toda la eternidad, por tanto allí no habrá bondad, luz, amor, ni bondad. Una persona puede llegar a pensar que al menos estará en el infierno con sus amigos, pero en el infierno no existirá la Amistad. Que aunque habrá allí otras personas, cada uno estará sufriendo su propia agonía por toda la eternidad. No es plan de Dios que un ser humano termine en ese lugar, sino que nos da el derecho a escoger. Por tanto es uno quien escoge a quién serviremos…en lo personal he escogido servir a mi Señor Jesucristo.

Esta es la alegoría que mencioné nos da una idea de cómo son ambos lugares:

Alegoría de las Cucharas

Un hombre estaba conversando con el Señor y le dijo, “Señor, me gustaría saber ¿cómo son realmente el Cielo y el Infierno?” Entonces el Señor lo llevó donde habían dos puertas, abrió una y el hombre vio un gran salón que tenía en el medio una gran mesa y en el centro de esta, había una gran olla de estofado que olía delicioso.

La gente que estaba sentada alrededor de la mesa lucía enferma y desnutrida. Se veía que estaban hambrientos y sedientos. Cada uno de ellos tenía una cuchara con mangos bien largos, la cual les permitía alcanzar la olla, pero por ser tan larga, no les permitía llevar el bocado a la boca. El hombre miraba horrorizado de ver tanta miseria y sufrimiento. El alimento estaba cerca pero a la vez estaba lejos. El Señor le dijo: “Has visto como luce el Infierno”.

Luego lo llevó a la otra puerta y el hombre pudo ver que adentro era el mismo: mesa larga con una gran olla de estofado, la gente tenía las misma cucharas, pero con una diferencia, y esta era que la gente que estaba sentada alrededor de la mesa lucía bien nutrida, y en el rostro reflejaban felicidad. El hombre ante aquello dijo: “No entiendo”. El Señor le dijo: “Es simple, esto requiere de una habilidad. Ellos han aprendido a alimentarse los unos a los otros, mientras que el codicioso solo piensa en el mismo”.

El hombre, al ver aquello, quiso ayudar, corrió hacia la otra habitación, es decir al Infierno y le dijo al oído, a una de las personas hambrientas que estaban allí sentada, “no tienes que pasar hambre, usa tu cuchara para alimentar a tu vecino que está al otro lado de la mesa, entonces este por agradecimiento, hará lo mismo contigo”. El hombre al oírlo, contestó: “¿Usted espera que yo alimente a ese que está al otro lado de la mesa? ¡No! Prefiero pasar hambre que darle a esa persona el placer de comer ese delicioso estofado”.

Mateo 25:46; 2 Tesalonicenses 1:9; Mateo 13:50; Revelación 20: 13-14; Juan 14:1-7;

Isaías 25: 6-7
 

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