A Place of Grace

Thought of the Week

    by Susan

    14 de agosto de 2017

(Nota: Un Lugar de Gracia se publica semanalmente)

 

¡Lo que es un lío!

Estoy segura que ustedes habrán visto comerciales. Esos en la televisión donde tratan de venderte un producto que supuestamente te hará la vida más fácil. Primero muestran labores que realizamos durante el día: algunos que tienen que ver con la limpieza que con lleva esfuerzo físcio. En esos cortes comerciales la dramatización es exagerada: hay uno donde la persona va a usar para bañarse jabón líquido; toma la botella, la presiona y sale tanto que salpica todas las paredes del baño. Al verlo la primera vez, lo primero que vino a mi pensamiento fue, “yo no uso tanto jabón como para hacer tal reguero”, pero ese es el propósito, lo que ellos quieren es venderle a uno un producto y en este caso es un dispensador de jabón líquido que se pega a la pared del baño y para obtener jabón, uno aprieta un botón y sale la cantidad perfecta, lo suficiente para darse un baño sin tener que desparramarlo por todo lados. Otro comercial muestra a una dama tratando de sacar una caja de botellas pequeñas con agua de su automóvil; ella se inclina para levantar la caja y de repente se puede ver una expresión de dolor en su rostro, en el intento parece que se dañó la espalda y según el comercial para evitar tal mal, lo mejor es comprar las botellas grandes a una determinada compañía que se las lleva hasta la casa, así no habrá más dolor de espalda, no más botellas pequeñas por todos lados.

Hay otro que muestra que limpiar usando métodos convencionales, significa más trabajo, mas desperdicio de toallas de papel, pero claro si uno usa el producto que ellos venden evitará todo lo anterior. Para la demostración pusieron salsa de tomate, mostaza y gran cantidad de agua, luego tomaron la toalla de ellos y en un segundo absorbió todo el reguero, mientras que decía: “no esconda el sucio debajo de su refrigerador”, entonces me dije: ¿Quién haría tal cosa?

Viendo eso, me puse a pensar en nosotros los humanos y como el pecado viene a nuestra vida ensuciándolo todo. Si tratamos de esconder nuestro pecado de otros, nos estamos engañando a nosotros mismos. Talvez pensamos que como otros no pueden verlo, todo está bien. En el caso de empujar la basura y el sucio debajo del refrigerador, tarde o temprano comenzará a oler feo y lo que es más atraerá a las cucarachas. Quizás usemos un desodorante ambiental para disimular el olor, pero mientras el sucio no sea quitado, el olor volverá a reaparecer. Lo ideal es mover el refrigerador, barrer la basura, limpiar la suciedad con un buen limpiador para que haya un buen aroma en el aire que luego se sienta por toda la casa. Si hacemos lo mismo en nuestra vida con el pecado tendremos un corazón y una conciencia limpia.

No debemos esconder el pecado, pensando que otro día lo confrontaremos. No escondamos éste en las esquinas del corazón o de la mente diciendo: Lo haré más tarde u otro día, porque puede ser demasiado tarde.

“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente.”

Salmo 51: 1- 13 Mateo 23:25
 

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