A Place of Grace

Thought of the Week

    by Susan

    5 de noviembre de 2018

(Nota: Un Lugar de Gracia se publica semanalmente)

 

NO hay energía

Cuando el temor toca a nuestras vidas, uno no puede pensar con claridad y muchas veces reacciona en forma ilógica. Este sentimiento negativo toma posesión de nosotros, haciendo que la sabiduría y el sentido común se desaparezcan, dejando así espacio a la inseguridad, negatividad y desesperanza. El temor hace que uno busque seguridad en cualquier parte, porque lo que uno más quiere es un pronto auxilio, sin importar muchas veces de donde venga,o quien nos lo provea. Ese temor nos puede llevar hacia las drogas, el alcohol y hasta ciertas creencias o cultos que Dios no aprueba y que nosotros realmente no necesitamos.

El deseo de Satanás es que le tengamos más temor a él, que a Dios. El es padre de la mentira y quiere atar a la humanidad en su mentira. En otras palabras, el quiere que el mundo entero este bajo su influencia. Es por eso que trata de que creamos una mentira, en cuanto al concepto de quiénes somos y nuestra posición en Dios. Pero en este momento de nuestra vida, lo único que tenemos que entender es que Dios no ha puesto en nosotros un espíritu de temor, pero sí de poder, de amor y de dominio propio (2 Timoteo 1:17). No importa lo que Satanás trata de hacerle creer a usted o a mí. Lo importante es la verdad que se nos ha dicho. Esa verdad que nos dice que cuando aceptamos a Jesús como Salvador personal, usted deja de ser creación y pasa a ser llamado hijo de Dios Viviente y que Su Amor ha sido derramado sobre nosotros. Para reprender al diablo, para recordarle a él, que no tiene poder sobre los redimidos, uno no necesita gritar hasta desgarrarse las cuerdas vocales. Lo que se necesita, es hacerle recordar a él las verdades de quienes somos en Dios. Necesitamos hacerle recordar al enemigo lo que está escrito en la Palabra y así ponerle un alto a su ataque contra nosotros. Uno necesita creer, declarar la verdad bíblica y actuar de acuerdo a esta.

La persona de que les hablaba estaba petrificada por el miedo, pensaba que no vería crecer a sus hijos pequeños y tenía miedo de tomar decisiones equivocadas. Tanto era su miedo, que no podía poner atención a la experiencia, ni al conocimiento. No podía razonar porque el miedo había entrado y se había apoderado de su vida. El miedo estaba controlando sus pensamientos en forma total. Esta dama, había permitido que la mentira o mentiras del enemigo se apoderaran de ella.

Yo puedo recordar cuando el miedo una vez se apodero de mí a causa de las circunstancias en que estaba viviendo. Ahora mismo, habemos muchos que permitimos que el temor embargue nuestras vidas: Por ejemplo, el temor a la situación económica que estamos experimentando hoy día. Cuando tuve temor, una amiga muy querida me dijo que yo estaba dando cabida al poder de Satanás en mi vida, poder que él no tiene, porque Cristo le venció en la Cruz. Me dijo que yo necesitaba retomar ese poder, y reclamar lo que me pertenecía. Que yo necesitaba pararme firme y con la autoridad de la Palabra hacerme recordar a mi misma y al enemigo, que la Verdad de Dios me había hecho libre, y que sigo siendo libre en Cristo. El poder de Satanás reside, en usar la mentira y asegurarse que el ser humano la crea; el poder del creyente reside en conocer la verdad de Dios y esa verdad es Cristo Jesús , quien nos ha dejado su Palabra como un legado para hacernos saber quiénes somos, que poseemos y lo que podemos hacer o realizar en el. LA VERDAD MISMA, CRISTO JESUS, NOS HA HECHO LIBRES.

Juan8:32 Revelation 12:9 1 Juan 5:19 Efesios 1

 

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