A Place of Grace

Thought of the Week

    by Susan

    20 de augusto de 2018

(Nota: Un Lugar de Gracia se publica semanalmente)

 

Caída de las rocas

En un reciente viaje pude apreciar la belleza natural de Tennesse, Kentucky y Ohio; cada uno de estas áreas geográficas posee su particular belleza digna de admirar. Cuando pasábamos en medio de la montaña, yo leí un letrero que decía: Peligro rocas que caen, y me llamó la atención ya que miré alrededor y no pude ver rocas, solo árboles. ¿Rocas, yo no las veo, dónde están?, me preguntaba. Unas millas más adelante, se podían ver unas pocas rocas en la montaña, pero nada que justificara el letrero leído antes. También pude ver que de la montaña, caían pequeñas cascadas de agua y realmente mientras admiraba tal belleza, me iba preguntando: ¿Cómo es que puede ser peligrosa esta área? Pero de regreso a casa, tuvimos que pasar por los mismos lugares y fue allí donde me llevé una sorpresa inesperada: El lugar que antes me pareció inofensivo y extremadamente bello, había sufrido un deslizamiento de tierra y de muchas rocas (nada parecidas a las pocas que noté anteriormente). La cantidad amontonada pudo ser suficiente impactar autos dañándolos y lo que es peor matar a sus ocupantes.

Lo anterior me hizo pensar acerca del pecado y como actúa en nuestras vidas: En nuestro vivir diario, podemos ver “señales de peligro”, pero nos decimos, “esas pequeñas rocas no me pueden dañar” o talvez nos preguntamos, ¿cómo es que esto que me hace sentir bien puede ser peligroso para mi vida?

Adán y Eva fueron advertidos de no comer del fruto del árbol de bien y el mal. Ellos atendieron a la advertencia que Dios les dio por un corto tiempo y luego la curiosidad, la duda y las insinuaciones de Satanás de que comer de ese fruto les traería ciertos beneficios, les hicieron ceder a la tentación. Puede ser que Adán se dijo: Eva la comió y aún sigue viva, además esta fruta huele muy bien, ¿por qué no probarla? Adán terminó probando la fruta y su desobediencia no solo lo afectó a él, sino que a la humanidad entera. ¿Y que acerca de los “Diez Mandamientos”. Bien lo dice, son mandamientos y no sugerencias u opciones. La verdad es que nuestras vidas serían más llenas de paz y gozo, si pusiéramos más atención a éstos y los obedeciéramos. Realmente debemos “leer las advertencias”, y estar más alertas del ambiente en que nos desenvolvemos a diario y de aquellos lugares, practicas o estilos de vida que tienen sus propios avisos u advertencias. No hay que ignorar tales avisos ya que cuando menos lo esperamos “un terraplén de lodo y rocas” se nos pueden venir encima y hacernos daño.

En Jeremías 29:11 Dios nos dice que los pensamientos de él acerca de nosotros son de paz y no de mal. Es por eso que La Palabra de Dios está llena de consejos de cómo vivir una vida próspera, pacífica y llena de gozo, y también tiene señales y avisos que nos advierten del peligro y de las fatales consecuencias que conllevan ciertos actos o prácticas.

Mis amigos debemos atender a las señales de advertencia, ya que debemos recordar que cualquier cosa que hagamos en esta vida tiene sus consecuencias, ya sean buenas o sean malas y que afectaran no solo a nosotros mismos sino que también a otros. Aunque nuestro Dios siempre está dispuesto a socorrernos y tiene el poder de levantarnos y colocarnos en el camino correcto, también es un Dios que no le gusta ser burlado. El conoce muy bien los deseos y las intenciones de nuestros corazones. Por medio de este pensamiento, es mi deseo, el motivarles a confiar en Dios en todo. Deje que Dios cumpla Su propósito en ustedes y que les guíe por caminos donde no corren el peligro de que “deslizamientos de lodo y rocas” los cubran o le hagan daño.

(Leer 1 de Crónicas 22:13; Salmo 25:4-7; Génesis 2:16-25; Génesis 3:1-6)
 

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