A Place of Grace

Thought of the Week

    by Susan

    6 de augusto de 2018

(Nota: Un Lugar de Gracia se publica semanalmente)

 

No eres el juez

Lucas 6:37-38

“No juguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados. Dad, y se os dará, medida buena, apretada, remecida y rebozando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir"

Algunos de ustedes conocen esta historia, pero creo que vale la pena repetir. Unos años atrás, fuimos a visitar la ciudad de Nueva York y nos quedamos en Villa Greenwich (cerca del barrio Chino, barrio la pequeña Italia y la Calle Canal). Unos conocidos me dijeron que ese era u lugar malo para quedarse. Según ellos Greenwich fue el lugar donde en los años 60’s las drogas empezaron a propagarse. Supuestamente, caminar por allí era peligroso y que la gente era un poco extraña. Bueno, les quiero contar que el tiempo que pasamos allí fue maravilloso. La verdad es que entre lo que se me dijo y lo que realmente observé fue totalmente distinto.

La única rareza lo fue nuestro hijo Brent. El se había coloreado su cabello en un tono rojizo y se lo peinó de tal forma que parecía que de su cabeza salían puntas tiesas que al tocarlas se sentían como agujas. En el aeropuerto alguna gente que lo vio lo bromearon diciéndole que parecían armas letales. Caminando por el barrio, por su apariencia llamativa, algunos turistas pensaron que él era del lugar y se le acercaron para preguntarle por direcciones y hasta le pidieron permiso para tomarse una foto con él.

También me habían dicho que no pidiera direcciones a las personas por ser no confiables y que no usara el tren subterráneo. La verdad es que la gente fue muy linda y servicial con nosotros. Usamos el tren y nada malo nos pasó. La experiencia en visitar ese lugar puedo decir que fue muy agradable. La lección que aprendí fue que porque alguien tuvo una mala experiencia en un lugar determinado, no significa que yo también la voy a tener. Nosotros no debemos juzgar algo basado en la experiencia y opiniones de otros.

¿No se siente usted feliz que Dios al juzgar no juzga como nosotros lo hacemos? Nosotros los humanos tendemos a juzgar basados en prejuicios y suposiciones. Como en el caso de nuestro hijo, el hecho de que el peinado de su cabello lo hace lucir algo extraño, no le quita el ser cristiano. El ama asistir a la iglesia y servir en el ministerio de la música tanto en los servicios del programa de jóvenes como en los servicios de adoración los domingos. El tiene talento para la música y toca diferentes instrumentos musicales: violín, el bajo, la guitarra eléctrica, la batería y los bongos. Me imagino que alguien mira su cabello e inmediatamente pensará que es un vagabundo y eso a Brent no le importa, él sabe quien él es y le encanta ser único en estilo. El solamente es un chico serio con un extraño estilo de cabello.

Dios al mirarnos, no mira lo externo, sino nuestro corazón. El no mira nuestro aspecto, no mira la casa o el barrio donde vivimos, ni mucho menos la familia donde procedemos. El mira nuestro corazón, si somos sinceros y cuales son las intenciones por las cuales nos movemos o actuamos. La Biblia nos relata que al escoger rey para Israel, Dios no escogió a David basado en su estatura o edad, sino por su corazón; que Dios al escoger a Moisés como líder no lo hizo basado porque creció dentro la familia imperial egipcia. Tampoco objetó en escogerlo basado en su pasado. No miró mal a Pedro porque era tan solo un pescador, Dios miró su corazón. En Rahab, Dios no miró el pasado de ella, ni la ciudad donde provenía, sino que miró el corazón de ella. Del mismo modo que los miró a ellos, nos mira a nosotros. El no nos ama basándose en lo que hacemos o hayamos hecho. El amor que Dios nos tiene, no lo basa en el trabajo que tenemos, ni en nuestro status social. El no mira la ropa que llevamos, ni el estilo de peinado. Lo único que Dios mira es el estado o condición de nuestro corazón: si tenemos o no a Su Hijo morando en nosotros, si hay amor y compasión por el prójimo. El mira nuestra actitud, si somos humildes o somos orgullosos.

No debemos olvidar que cada uno de nosotros fue creado por Dios. Y que el demanda amar y no juzgar. Si Dios no se deja llevar por las apariencias o por lo que está delante de Sus ojos, lo mismo debemos hacer nosotros. ¿Si en este momento, Dios mirara nuestro corazón, podría El estar complacido? ¿Podría El mirar en nosotros amor y compasión por otros o lo que verá será solo orgullo y tendencia a juzgar basados en prejuicios y suposiciones?

En cuanto al prójimo debemos amarlo sin permitir que los prejuicios no los impidan. Así como el libro no se debe juzgar por su portada, así mismo no debemos juzgar al prójimo por su apariencia.

1 de Samuel 16: 6-9; Romanos 2:1-3; Santiago 4:12; Gálatas 2:6

 

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